|
|
NANA
¿Por qué lloras mi azahar,
¡oh, azucena querida!
si te queda mucha vida
para que puedas gozar?
¡Calla!, que va a inundar
con tus perlas esparcidas,
al cielo que tanto cuida
de tu inocencia sin par.
Mi niña, duérmete ya.
Que tu cuna está mecida
por tu madre, enternecida,
y por un ángel de paz.
Al fin, ¿has podido cerrar
tus dos ventanas de vida,
por el sueño requeridas
para poder descansar?
Pues sueña ¡mi blanco azahar!
¡bella azucena! Y no olvides
que si sufrí al darte vida,
fué para poderte cuidar.
|
|
|
|
|