|
|
MADRE ANCIANITA ¡BLANCA!
Madre ancianita, ¡blanca!
dorado sol de otro tiempo,
en que la niñez pasabas
trabajando en nuestro pueblo.
Cuando de niña te mandaban
los que tenían más dinero
a lavar en el arroyo,
durante el gélido invierno,
la ruda ropa de pana
de algún hacendado labriego.
En una edad temprana
y sólo por el sustento.
Y cuando tú regresabas,
hecho una herida tu cuerpo,
había quien exclamaba,
entre estupor y silencio:
¡Juanita es la más maja
que hoy existe en el pueblo!
Y eran como unas migajas
¡que caldeaban tu cuerpo!
Han pasado muchos años.
Yo lo sé por el abuelo.
Quiero sepas que te amo,
y me oigas desde el Cielo.
|
|
|
|
|